La "Gran Tempestad de 1703", ¿la más terrible que ha visto el mundo?
Entre los días 26 y 27 de noviembre de 1703 (7 y 8 de diciembre según el actual calendario [gregoriano]) las islas Británicas y otros países de Europa sufrieron el impacto de "La Gran Tormenta de 1703". Al paso de una profunda borrasca se produjo una tempestad de consecuencias devastadoras.
José Miguel Viñas12/12/2021 19:598 min
Las
islas Británicas, por su situación geográfica; abiertas
al Atlántico Norte, en una franja de gran actividad ciclónica, tienen un largo historial de fuertes temporales marítimos,
asociados al paso de profundas borrascas. Las que han tenido
consecuencias más devastadoras han sido las que han impactado directamente en
tierra, cuyo ejemplo más reciente lo tenemos en la borrasca Barra, que tras una
extraordinaria profundización –como consecuencia de una ciclogénesis explosiva–
provocó inundaciones y generó vientos huracanados en el oeste y sur de Irlanda
y zonas vecinas de Gales e Inglaterra.
De las decenas de temporales calificados como históricos que hay
documentados en Gran Bretaña (y por extensión Irlanda), la “Gran Tormenta de 1703” (The Great Storm of 1703) se
considera la más devastadora, si bien la borrasca que la provocó no
ha sido la más profunda que ha visitado las Islas Británicas. La referencia a esa gran “tormenta” en textos en castellano, no
debe de llevarnos a engaño, ya que es común traducir así “storm”. El término hace alusión a una tempestad; es decir, un
fuerte temporal marítimo asociado a un ciclón extratropical o borrasca, como
las que habitualmente discurren en el Atlántico entre los paralelos 35 y 60 N.
La
profunda borrasca –calificada como huracán en algunas crónicas– se fue
acercando a las islas por el suroeste el 26 de noviembre de 1703, atravesando el centro-sur de Inglaterra la noche de ese día y la
madrugada del 27. Hasta 1752 Gran Bretaña y sus colonias no adaptaron el
calendario gregoriano, por lo que las fechas del episodio se corresponden con
los días 7 y 8 de diciembre, tal y como computamos los días en la actualidad.
El jardinero y escritor inglés John Evelyn (1620-1706)
escribió en su famoso diario que la tempestad no era comparable con nada
ocurrido en aquella época o en cualquier otro momento anterior de la historia. En
la misma línea, la Reina Ana (1665-1714), calificó la tempestad como “una calamidad tan terrible y sorprendente, que algo similar no ha
sido visto, en la memoria de cualquier persona que viva en este nuestro Reino.”
Sin quitar relevancia al episodio meteorológico, lo cierto es que esos
comentarios y los relatos de testigos que, como veremos, reunió Daniel Defoe en
su libro The Storm (1704) [La 'Tormenta' (Tempestad)],
transmitieron al imaginario colectivo de los británicos la idea de que aquella
fue la mayor tempestad jamás ocurrida en su territorio. En un completo estudio
llevado a cabo por el reconocido climatólogo Hubert Lamb (1913-1997), en
colaboración con el meteorólogo danés Knud Frydenhahl, publicado en 1991, se
analizaron las tempestades históricas ocurridas en las Islas Británicas, el Mar
del Norte y el noroeste de Europa, y se concluye que la “Gran Tempestad de 1703” ocupa el quinto puesto de todos los
episodios analizados, en base a un índice de severidad. Dicho
índice tiene en cuenta las velocidades alcanzadas por el viento, duración, área
afectada, daños materiales y víctimas mortales.
El relato de Defoe
El
periodista y escritor británico Daniel Defoe (c. 1660-1731) fue testigo de
excepción de la “noche terrible”. Se encontraba
aquellos días prisionero, cumpliendo una condena por publicar un panfleto que
no fue del agrado de un político y un juez londinense de la época. Tras pasar
tres días en la picota, a la vista del público, fue enviado a una celda, y
estando allí los fuertes vientos que comenzaron a soplar con violencia en
Londres derribaron una chimenea cercana a la prisión, que al caer derrumbó una de
las paredes de la celda de Defoe. Salvó su vida y ese incidente aceleró su
libertad, gracias a la intermediación de un político afín.
La devastación que vio Daniel Defoe a su alrededor, en las calles y los
parques londinenses, así como la información que le fue llegando de lo que
había ocurrido en otras muchas zonas del sur de Inglaterra, le animó a preparar
un libro en el que reunió los relatos de numerosos testigos presenciales. Esta
obra puede considerarse la primera crónica periodística de un episodio
meteorológico de alto impacto, como fue aquella violenta tempestad de finales
de 1703. En aguas del Canal de la Mancha se hundieron decenas de barcos,
tanto de la marina de guerra británica como neerlandeses, contándose por
centenares los marineros ahogados. Se estima que entre 8.000 y
15.000 personas fallecieron bajo las aguas, tanto entre las
tripulaciones de los buques, como las víctimas de las inundaciones costeras,
debido a la marea ciclónica.
Durante el
paso de la borrasca se hundieron decenas de barcos en el Canal de la Mancha,
donde probablemente más de 10.000 personas murieron ahogadas.
Para
recopilar los testimonios recogidos en su libro, Defoe publicó un anuncio en el
semanario London Gazette del 2 al 6 de
diciembre de 1703 (la semana después al paso de la tempestad). La respuesta fue
masiva, recibiendo centenares de cartas en las siguientes semanas. Tras llevar
a cabo una selección y adaptar convenientemente los textos –previa autorización
de los colaboradores– preparó The Storm; obra
publicada a mediados de 1704, que fue un auténtico superventas de
la época, reportándole importantes beneficios, lo que asentó su carrera de
escritor, que culminó con la creación de una de las novelas más
conocidas de todos los tiempos: la inmortal “Robinson Crusoe”, cuya primera
edición data de 1719.
Lo curioso de esta situación es que ese año de 1703 tuvo lugar una conjunción de Saturno_Neptuno en Aries a mitad del signo.
Hay que observar que en el lapso de los últimos 560 años de conjunciones Saturno_Neptuno ciclo de +-36 años solamente dos han tenido lugar en el signo de Aries y ésta de febrero del 2026 es especial en grado sumo como hemos repetido innumerables veces por su conjunción en el 0º de Aries Punto Vernal que comienza e inicia todo.
Las dos fechas comparten algunos elementos comunes con las inundaciones actuales del tren de borrascas por el bloqueo anticiclónico situado en las regiones polares como las posiciones a primeros grados de Acuario y a la Luna a primeros grados de Leo el signo opuesto en el caso de 1703.
(en el eclipse del verano 2026
Mercurio_Jupiter celestes se encuntran opuestos a Pluton a primeros grados de Leo_ Acuario)
Otro punto en común con estos tiempos se encuentra con Urano en su último pase en
movimiento retrogrado por Tauro en orbe con la estrella Algol famosa por ahogar
a sus súbditos y la posición del Marte celeste en la conjunción de 1703.
En aquel caso hubo una
doriforia de planetas en Aries/Fuego y con la Luna en Leo un exceso de ese
elemento.
http://albirea.blogspot.com/2025/07/conjuncion-saturnoneptuno-0-de-aries.html










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